Si algo he aprendido tras recorrer la Riviera Maya es que, aunque sus playas enamoran a primera vista, son sus cenotes los que dejan una huella imborrable. Se estima que en Quintana Roo existen alrededor de 2,500 cenotes, y aunque la cifra impresione, lo verdaderamente fascinante es que cada uno posee una personalidad propia. Quiero compartirte mis favoritos: esos a los que siempre regreso y a los que llevo, sin excepción, a quien viene a visitarme.
1. Cenotes Casa Tortuga — la introducción perfecta
Si es tu primer encuentro con el mundo de los cenotes, este es el lugar ideal para comenzar. Casa Tortuga ofrece una experiencia integral: un recorrido guiado por cuatro cenotes, dos cavernas y dos abiertos, que incluye chaleco, guía y equipo completo. Su gran ventaja es la sencillez: llegas, cubres tu acceso y todo lo demás fluye sin complicaciones.
Mi recomendación es que elijas el paquete según lo que busques vivir. La modalidad básica ronda los $650 MXN, mientras que la platino incorpora tirolesa o buffet, y existe incluso una opción VIP que combina ambas experiencias. El parque abre todos los días de 9:00 a.m. a 6:00 p.m., con estacionamiento incluido en la entrada un detalle que siempre se agradece.
2. Cenote Minotauro — tradición familiar y conexión con la tierra
Permíteme hablarte ahora de uno de mis lugares predilectos. El Minotauro es de esos sitios donde el plan se arma solo: una jornada completa, sin prisas, en compañía de la familia. Ese es precisamente su encanto.
Su carácter distintivo radica en ser un cenote semiabierto, y ahí reside toda su magia: reúne lo mejor de dos mundos. Por un lado, el misticismo y la penumbra propios de un cenote cerrado; por el otro, la luminosidad y la conexión con la naturaleza de uno abierto. Esta combinación lo convierte en un destino excepcional para disfrutar en grupo, ideal tanto para los más jóvenes como para los adultos.
Sin embargo, hay una experiencia que no puedes dejar pasar y que, personalmente, me despierta mis sentidos cada vez que la vivo: el recorrido por su sección subterránea.
Adentrarse en las entrañas del cenote, donde la luz se atenúa y el silencio lo envuelve todo, es una sensación difícil de traducir en palabras. En las profundidades, rodeado de roca milenaria y aguas serenas, se experimenta una conexión especial con la tierra. Son esos momentos los que nos reconcilian con la naturaleza y nos recuerdan nuestra justa dimensión frente a ella.
En el terreno práctico, el Minotauro ofrece ventajas notables: es posible rentar un asador por tan solo $150 pesos para preparar una comida al aire libre, y cuenta con tarifas preferenciales de acceso para visitantes nacionales. Belleza natural, accesibilidad, ambiente familiar y una experiencia natural, todo en un mismo destino. Es, sin duda, una de esas joyas que rara vez figuran en las guías turísticas convencionales, y por ello le tengo un aprecio particular.
3. Cenote Taak Bi Ha — Un santuario subterráneo
Para cerrar con broche de oro, te presento el que considero, sin exageración, un verdadero paraíso terrenal. Taak Bi Ha es un cenote de caverna oculto en el corazón de la selva, al que se accede descendiendo por una escalinata pronunciada a través de una amplia abertura en la tierra. Y al llegar al fondo, la escena corta la respiración.
Imagina aguas de un turquesa luminoso que generan una atmósfera casi surrealista, adornadas por imponentes estalactitas y estalagmitas, con las emblemáticas raíces de los árboles descendiendo desde el techo hasta rozar apenas la superficie del agua. Forma parte del sistema de cuevas Dos Ojos-Sac Actun, uno de los ríos subterráneos más extensos del planeta. Fue un espacio sagrado para la civilización maya, que lo consideraba un portal al Xibalbá, la entrada al inframundo.
Algunas recomendaciones de quien ya lo ha recorrido: abre de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., y los haces de luz que penetran por el techo de la caverna alcanzan su mayor esplendor entre las 10:00 a.m. y el mediodía. Si llegas alrededor de las 8:30 de la mañana, coincidirás únicamente con los buzos y podrás disfrutar de una hora de absoluta tranquilidad. Se ubica a unos 30 minutos de Playa del Carmen o Tulum, justo dentro del parque Cenote Dos Ojos. No es necesario registrarte en el parque Dos Ojos ni siquiera bajarte de tu vehículo, para entrar solo indica que vas al cenote TAK BI HA y tendrás acceso inmediato.
Finalmente…
Si me pidieras diseñar el itinerario ideal, te sugeriría lo siguiente: comienza por Casa Tortuga para familiarizarte y comprender la esencia de los cenotes; concédete después la experiencia entrañable y relajada del Minotauro, con su comida al aire libre y su recorrido subterráneo; y reserva Taak Bi Ha para ese momento en que desees vivir algo que, genuinamente, te deje sin palabras.
La Riviera Maya tiene mucho que ofrecer, pero pocas experiencias se comparan con sumergirse en estas aguas cristalinas, rodeado de miles de años de historia. Nos encontramos en el agua.
Redacción por Daniel Aragón García
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